Alejandro Sierra: el arte de soltar para volver a crear
En una industria que muchas veces premia la inmediatez por encima del proceso, detenerse a sentir puede parecer un acto de rebeldía. Crear sin fórmulas, sin prisas y sin la necesidad constante de aprobación externa se ha convertido, para algunos artistas, en una forma de resistencia silenciosa.
Alejandro Sierra pertenece a ese grupo.
Su paso por UN CAFÉ CON SAUFY no fue únicamente una conversación sobre música, sino sobre lo que implica sostener un camino creativo cuando el mundo exige resultados inmediatos. Porque hacer arte, cuando se hace desde un lugar honesto, implica también enfrentarse a los propios miedos, a las expectativas y, muchas veces, a la necesidad de soltar aquello que creemos que deberíamos ser.

La transición que redefine un propósito
Antes de escribir canciones, Alejandro soñaba con una vida sobre ruedas. La patineta fue, durante años, su principal horizonte.
Pero hubo un momento en el que ese impulso encontró otro canal: la guitarra.
La composición apareció de manera natural, casi inevitable. No como una decisión estratégica, sino como una extensión de su forma de entender el mundo. La influencia de su padre, también cantautor, marcó ese primer acercamiento a la música y al ejercicio de poner en palabras lo que muchas veces resulta difícil de nombrar.
Desde entonces, dejó de ser un pasatiempo para convertirse en una herramienta de introspección. Una manera de habitar sus propias experiencias.
Su formación en composición en la Universidad de Belmont, en Nashville, no solo amplió su lenguaje musical, sino que también le permitió comprender que la identidad artística no se construye únicamente desde la técnica, sino desde la vivencia.
Escribir para entender(se)
Para Alejandro, la inspiración no responde a calendarios ni a tendencias. Llega, como suelen hacerlo los procesos importantes, en momentos de cambio.
Una mudanza. El final de una relación. El inicio de una nueva etapa.
Cada transición deja preguntas abiertas, y la música aparece como un espacio donde esas preguntas pueden existir sin necesidad de respuestas inmediatas.
Escribir, en ese sentido, se convierte en una forma de ordenar el caos. De procesar emociones que todavía no encuentran su lugar en el lenguaje cotidiano.
No se trata únicamente de contar historias, sino de comprenderlas mientras ocurren.

Soltar como punto de partida
Tras el lanzamiento de su disco debut Sierra, que reúne composiciones escritas desde su adolescencia, el artista se enfrenta ahora a una nueva etapa creativa.
Una etapa que no está definida por la búsqueda de reconocimiento, sino por la necesidad de autenticidad.
Las nuevas canciones nacen desde un lugar distinto. Más cercano al presente. Más consciente de los miedos que, durante años, condicionaron su forma de crear.
Hoy, su proceso parte de una premisa simple, aunque no necesariamente fácil soltar.
Soltar la presión de encajar. Soltar la expectativa de validación. Soltar la idea de que el arte debe demostrar algo. Crear, entonces, deja de ser una respuesta al entorno y se convierte en una práctica de aceptación personal.
Habitar la música desde otros espacios
En paralelo a su trabajo como compositor, Alejandro ha asumido recientemente el rol de profesor universitario de songwriting en la Universidad de las Américas (UDLA), ampliando su relación con la música hacia el ámbito pedagógico.
También forma parte de AYAU! Music, una de las primeras editoras musicales ecuatorianas, donde se desempeña como diseñador gráfico, A&R y compositor.
Estos nuevos desafíos han transformado su perspectiva sobre el arte: ya no únicamente como un espacio de expresión individual, sino como una forma de servicio.
Un medio para impactar, aunque sea mínimamente, en el entorno que habitamos.

Permanecer y crear un legado
Al hablar de legado, Alejandro no menciona cifras ni escenarios.
Habla de resiliencia. De aprender a vivir más liviano. De reconocer que el presente es, muchas veces, el único lugar donde realmente podemos crear.
Porque, en última instancia, su música no busca responder a lo que el mercado espera, sino a una pregunta mucho más íntima: ¿Qué soy cuando dejo de tener miedo?
Su paso por un café con saufy en Los 40 Ecuador confirma que, en medio del ruido, todavía existen artistas que eligen el camino más lento. Más incierto. Pero también más honesto.
@alejandrojsierra Instagram y Tiktok

Por Saufy – Los 40 Ecuador