“SIEMPRE PASA ALGO”: LA HISTORIA DETRÁS DE ZALY
En medio de una industria donde muchas veces lo viral termina pesando más que la autenticidad, Zaly ha construido un proyecto artístico desde un lugar distinto; la honestidad.
En Un Café con Saufy conversamos con el cantante y compositor ecuatoriano sobre su proceso artístico, los momentos más difíciles de su vida y cómo terminó convirtiendo todo eso en música.
Detrás del personaje digital y de las redes sociales, Juan Manuel Zuki Landázuri, mejor conocido como Zaly, define su esencia en una frase: “Alquimista de la era moderna”.
Para él, la alquimia significa transformar el dolor en arte.
Del rechazo al arte
Zaly recuerda que durante el colegio nunca terminó de encajar en lo tradicional. Mientras otros conectaban desde espacios más comunes, él encontraba refugio en la poesía, la música y los concursos artísticos.
“Era el rarito que hacía cosas”, menciona entre risas.
Desde muy pequeño entendió que su manera de ver el mundo era distinta. Mientras muchos buscaban pertenecer, él encontraba tranquilidad creando, escribiendo y explorando su lado artístico.
Con el tiempo, esa sensibilidad terminó convirtiéndose en una de las bases más importantes de su identidad como músico y compositor.
Creció dentro de una familia disfuncional y atravesó distintas situaciones personales que marcaron su adolescencia. Sin embargo, fue justamente ahí donde empezó a descubrir que escribir y crear música se convertiría en una necesidad más que en un hobby.
Más que una simple forma de entretenimiento, el arte terminó funcionando como un espacio seguro donde podía canalizar emociones, frustraciones y pensamientos que muchas veces no sabía cómo expresar de otra manera.
Años después, mientras estudiaba y trabajaba al mismo tiempo, comenzó a crear contenido en redes sociales. Durante la pandemia su crecimiento explotó inesperadamente.
Pero junto con la exposición también llegaron nuevas presiones.

Cuando las redes dejaron de sentirse propias
Aunque internet le abrió puertas importantes, Zaly confiesa que hubo un momento donde dejó de reconocerse dentro del personaje digital. El crecimiento en plataformas digitales llegó muy rápido y junto con la exposición, también aparecieron nuevas responsabilidades, críticas y presiones constantes. Lo que inicialmente parecía una oportunidad emocionante, empezó a sentirse cada vez más pesado emocionalmente.
Las polémicas, la sobreexposición y distintos problemas personales terminaron llevándolo a una fuerte depresión y a problemas relacionados con drogas durante aproximadamente un año.
En medio de ese proceso decidió alejarse un poco del enfoque comercial y empezar a construir una propuesta mucho más cercana a quien realmente quería ser como artista.
Ahí fue donde empezó a conectar nuevamente con la escritura honesta y con una manera mucho más personal de hacer música, dejando de lado la necesidad de encajar dentro de lo que las redes esperaban de él.
De ahí nacieron canciones como Paso Volando, Náufrago y Duele Otra Noche Sin Ti.
“Voy a canalizar todo esto a través del arte”, recuerda.
Europa, empezar de cero y volver a encontrarse
Uno de los momentos que más marcó su vida fue el año que pasó en Europa, principalmente en Lanzarote, Islas Canarias. Lejos de Ecuador, enfrentó una realidad completamente distinta a la que imaginaba. Adaptarse, sobrevivir y reconstruirse emocionalmente terminó convirtiéndose en un reto diario.
Sin estabilidad ni certezas claras, aprendió a moverse constantemente y a encontrar nuevas maneras de salir adelante. Antes de viajar vendió prácticamente todas sus pertenencias en Ecuador. Y cuando regresó, tuvo que empezar nuevamente desde cero.
Durante ese tiempo trabajó cantando en bares, restaurantes y hoteles mientras intentaba sobrevivir lejos de casa. Aunque muchas cosas no salieron como esperaba, esa experiencia terminó ayudándolo a entender algo importante:
“Incluso en los momentos más difíciles todavía podía seguir creando.”
Y fue justamente esa capacidad de reinventarse la que terminó fortaleciendo mucho más su visión artística y personal.
“Hago música honesta”
Cuando le preguntan qué tipo de música hace, Zaly responde algo simple. Una frase corta, pero que resume completamente la esencia de su proyecto artístico y la manera en la que conecta con quienes escuchan sus canciones: “Hago música honesta”.
Probablemente ahí está la razón por la que muchas personas han conectado con sus canciones. Más allá de seguir tendencias o fórmulas comerciales, su música busca hablar desde experiencias reales, emociones complejas y procesos personales que mucha gente también atraviesa.
Por eso muchas de sus canciones terminan conectando desde un lado más humano y cercano, especialmente con quienes sienten que todavía están intentando encontrarse a sí mismos.
Para él, la música tiene algo especial:
Cada canción vuelve a tomar vida cada vez que alguien la escucha.

“Siempre pasa algo”
Antes de finalizar la entrevista, Zaly adelantó el nombre de su próximo disco. Un proyecto que, según él, representa perfectamente la idea de que incluso en medio de los momentos más difíciles, siempre aparece algo capaz de cambiar el rumbo de las cosas.
Siempre Pasa Algo.
Un proyecto que resume gran parte de su forma de ver la vida. Porque incluso cuando parece que todo se derrumba, siempre aparece una nueva posibilidad.
“Si me cierran una puerta, me meto por la ventana. Pero entro igual”, afirma.
Y quizás esa frase resume perfectamente quién es Zaly. Un artista que aprendió a transformar las caídas en música.
Por Saufy – LOS40 Ecuador