¿Por qué la política está tomando protagonismo en el Festival de Cine de Venecia 2026?
El Festival Internacional de Cine de Venecia inicia su edición 83 con una programación en la que los conflictos internacionales y los problemas sociales ocupan un espacio destacado. La guerra en Gaza, la invasión rusa de Ucrania, las políticas migratorias de Estados Unidos, el poder de los grandes empresarios y las tensiones democráticas son algunos de los asuntos que llegarán a las pantallas durante el encuentro cinematográfico.
El festival se desarrolla del 2 al 12 de septiembre en el Lido de Venecia y, como ocurre cada año, reúne producciones internacionales que buscan competir por el León de Oro y otros reconocimientos. Sin embargo, esta edición presenta una particularidad: la presencia de grandes producciones de Hollywood es menor, mientras aumenta el espacio para películas internacionales y documentales que abordan acontecimientos que están transformando la sociedad.
El director artístico Alberto Barbera ha descrito esta edición como una de las más políticas de la historia reciente del festival. La programación surgió después de revisar alrededor de 4.500 propuestas, entre las cuales los organizadores encontraron una presencia cada vez mayor de historias relacionadas con guerras, migración, cambio climático y problemas que afectan a los sistemas democráticos.
Una de las características de este cine es que busca acercarse a los grandes acontecimientos desde una perspectiva humana. En lugar de limitarse a presentar los hechos como lo hacen los noticieros, las películas pueden detenerse en las experiencias de quienes viven las consecuencias de una guerra, una política migratoria o una crisis social. De esta manera, los realizadores utilizan el lenguaje cinematográfico para generar preguntas y abrir conversaciones sobre asuntos que muchas veces provocan posiciones enfrentadas.
El conflicto entre Israel y Palestina ocupa uno de los espacios más importantes dentro de la programación. Cuatro películas seleccionadas por el festival abordan diferentes aspectos de la situación en Gaza y Palestina. Entre ellas se encuentra Naza, documental dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, cineastas que formaron parte del equipo de No Other Land, producción ganadora del Óscar a mejor documental en 2025.
Naza competirá por el León de Oro y tiene previsto su estreno mundial el 10 de septiembre. La película centra su investigación en las muertes de civiles palestinos en Gaza y vuelve a colocar el conflicto en el centro de la conversación cinematográfica internacional. Su presencia también demuestra cómo el documental puede convertirse en una herramienta para investigar acontecimientos recientes y acercarlos a audiencias de distintos países.
La guerra en Ucrania también forma parte de las preocupaciones que atraviesan la edición. A esto se suma una producción sobre laeo represión en Bielorrusia, lo que amplía la mirada del festival hacia diferentes formas de conflicto, autoritarismo y pérdida de libertades. El objetivo de estas obras no es únicamente registrar los acontecimientos, sino explorar cómo las decisiones políticas terminan afectando la vida cotidiana de las personas.
Otro de los temas presentes es la migración. El documental They’re Here, dirigido por Laura Poitras y Rachel Lauren Mueller, aborda las operaciones de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos contra inmigrantes en Minnesota. La película pone el foco en las consecuencias que las políticas migratorias tienen sobre comunidades y familias que se encuentran en medio de los debates sobre seguridad, fronteras y derechos humanos.
El poder económico y la influencia de los grandes empresarios también llegan a Venecia. Alex Gibney presenta Musk, un documental de casi cuatro horas dedicado a Elon Musk y a la dimensión que ha adquirido su influencia en ámbitos como la tecnología, las redes sociales y la política. La producción examina la figura pública del empresario y plantea preguntas sobre la relación entre riqueza, poder y capacidad de influir en la conversación social.
La relación entre medios de comunicación y poder es otro de los asuntos destacados. El festival abrirá con Ink, una película dirigida por Danny Boyle que reconstruye la adquisición del periódico británico The Sun por Rupert Murdoch en 1969. A partir de ese episodio, la producción aborda los primeros pasos de un imperio mediático que posteriormente alcanzaría una enorme influencia internacional.
La menor presencia de Hollywood también ayuda a explicar el espacio que han ganado estas propuestas. El aumento de los costos de producción y la incertidumbre que atraviesa la industria estadounidense han reducido la cantidad de películas respaldadas por grandes estudios en el festival. Al mismo tiempo, los organizadores aseguran haber encontrado una mayor cantidad y calidad de documentales interesados en abordar problemas contemporáneos.
La edición 2026 de Venecia demuestra así que el cine puede funcionar como algo más que entretenimiento. Una película puede convertirse en un espacio para observar un conflicto desde otra perspectiva, conocer testimonios, cuestionar estructuras de poder o acercarse a realidades que muchas veces quedan reducidas a titulares.
En una época marcada por guerras, migración, polarización política y concentración de poder, llevar estos asuntos a la pantalla también significa abrir un espacio para el debate y la reflexión. ¿Qué opinas tú de que los grandes festivales de cine utilicen sus escenarios para hablar sobre los problemas sociales y políticos que afectan al mundo?
Escrito Por:
Yadira Cobos