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MAREA VIVA, POR EL CHOCÓ DE MAÑANA El Chocó de mañana cuenta contigo hoy

Los40
25/08/2026

Presentamos MAREA VIVA, POR EL CHOCÓ DE MAÑANA, una campaña de recaudación de fondos convocada por Progresa Chocó, RedPro, Fundación Mi Sangre, Fundación Bancolombia, Grupo Argos, Juanes, James Rodríguez, Mariana Pajón, Rigoberto Urán, David Ospina, Néstor Lorenzo, Manuel Medrano, Goyo, Velia Vidal, Jhon Arias, Juan Luis Guerra, Alejandro Sanz, Nicky Jam y Altafulla y por supuesto, abierta a otras colaboraciones que puedan expandir este mensaje y esta causa.

El lunes 10 de agosto de 2026 la tierra tembló en San José del Palmar y estremeció al país entero. Este terremoto golpeó a 47 ciudades y poblaciones. Hay dolor en muchas partes y todas merecen apoyo.

Pero el mismo terremoto no golpea igual dos territorios distintos. Lo que se tarda una comunidad en volver a estar de pie no lo determina solo la fuerza del sismo, sino lo que había antes.

En el Chocó, el sismo encontró municipios con pocas vías terrestres, comunidades que dependen exclusivamente de los ríos para moverse, fallas de conectividad, dificultades de agua potable, cortes de energía por falta de interconexión eléctrica y una red sanitaria limitada. Infraestructura educativa y hospitalaria deficiente, así como un enorme déficit de vivienda. De los 31 municipios que conforman el departamento, 29 fueron afectados por el terremoto.

MAREA VIVA, POR EL CHOCÓ DE MAÑANA es una campaña de recaudación de fondos que busca apoyar la reconstrucción del Chocó en un horizonte de mediano y largo plazo.
Nuestra promesa no es una ola rápida que impacta y se retira. Nuestra propuesta es ser la marea baja que se queda, esa que revela las raíces firmes del manglar, la que se sienta en la orilla a reconstruir con paciencia, la que apoya el trabajo de los maestros de obra locales, la que navega por los ríos hasta llegar a los abrazos, la que fortalece a sus comunidades y se queda a sembrar futuro cuando el ruido pasa.

No se trata solo de devolverle al Chocó lo que el temblor le quitó, se trata de financiar y construir juntos la garantía de derechos y la dignidad que sus pueblos merecen. La estrategia de implementación sumará a la construcción de un territorio urbano y rural, sismorresistente, pensado para su lluvia eterna, donde la ayuda no sea un contrato que llega de afuera y luego se va, sino la fuerza de su propia gente construyendo su destino, con el apoyo de un país y un mundo mundo, que reconocen el valor de este lugar especial, que alberga el 10%de la biodiversidad del planeta.

Hoy nos la jugamos por esta tierra. Activamos la marea viva, la que sube hoy con fuerza para responder a la emergencia, y la que se queda mañana, garantizando que nadie vuelva a quedar en el olvido.

El Chocó de mañana cuenta contigo hoy. Porque aquí estamos, y aquí seguimos.

Convocamos a cada colombiano que ha gozado al vernos llevar nuestra bandera por el mundo, a quienes han celebrado y sufrido con nuestros goles y atajadas, con nuestras escaladas y pedaleadas, a quienes han coreado nuestras canciones. Convocamos a nuestros seguidores alrededor del mundo a que apoyemos a estos colombianos que hoy nos necesitan. Cada aporte sumará para cambiar la vida de quienes hoy nos necesitan. Un seguidor, un dólar, muchos seguidores, muchos dólares.

A la fecha ya hay 10 mil millones de pesos comprometidos entre las organizaciones y celebridades para acompañar la reconstrucción y se espera movilizar al menos 15 mil millones de pesos más. (3 millones de USD aprox hoy/meta de 5 millones de USD más.)

Las donaciones se recibirán a través del link: https://checkout.wompi.co/method

Adopta un Hogar, la iniciativa impulsada por Grupo Argos, la Fundación Grupo Argos, Nicky Jam y Altafulla para contribuir a la rehabilitación y reconstrucción de viviendas afectadas por el terremoto, suma sus capacidades con Marea Viva, por el Chocó de mañana. La articulación parte de la oportunidad de multiplicar el impacto sumando capacidades y ampliando las redes de solidaridad.
¿Qué significa Marea Viva?

El Chocó es el único departamento de Colombia con costas en ambos mares, el Pacífico y el Caribe, por eso esta iniciativa se conecta directamente con el fenómeno natural de las mareas, esa fuerza viva imparable donde el agua de manera cotidiana alcanza su punto más alto y el más bajo, transformando la costa, sus paisajes y sus realidades.
La marea alta o pleamar representa la fuerza creciente, un despliegue de energía colectiva que llega con potencia y vitalidad a atender la emergencia sin dar espera. Es el llamado a la acción rápida, la ola de solidaridad que llena los vacíos urgentes y responde al grito del territorio en el momento justo.

En palabras de la escritora chocoana Velia Vidal, “en el Chocó sabemos esperar, comprendemos las mareas, las lunas, las crecientes, las sequías, los cambios en los meandros de los ríos. Vivimos en carencias y dificultades ”.
Esta es una tierra donde el agua lo enseña todo: a resistir, pausar, a volver a levantarse.

La marea baja o bajamar es ese momento de serenidad donde el agua se retira y deja al descubierto las raíces firmes del manglar, ahí donde surge la vida, revelando lo que necesita ser construido y sostenido a largo plazo. No se trata solo de la ola que impacta y se va, sino del ciclo continuo del agua que nunca abandona la orilla, garantizando que el apoyo permanezca, eche raíces y transforme al Chocó para siempre.

¿Qué pasa cuando la vida sigue? Las campañas de desastres recaudan en una ventana de siete a quince días y luego disminuyen significativamente, no porque la necesidad se resuelva o porque no haya interés, sino porque las personas y empresas tienen desafíos propios.

El Chocó tiene todo para renacer. Y juntos, lograremos su reconstrucción, para que todos sus habitantes, tengan la dignidad que merecen.

¿Por qué el Chocó?

En 2025, el Chocó registró la mayor pobreza monetaria del país, con 65,3% de su población, frente a 28% del promedio nacional. (El Espectador)

Casi dos de cada tres personas no alcanzaban a cubrir sus necesidades básicas. (DANE)

En el 53% de los municipios del Chocó la calidad del agua presenta alto riesgo o no es viable para el consumo humano, y el departamento no cuenta con sistemas de tratamiento de aguas residuales. (Superservicios).

Los chocoanos marcharon en 1987 exigiendo agua potable, alcantarillado, telecomunicaciones y vías, y tres décadas después volvieron a las calles por las mismas necesidades. (Cambio Colombia). Volvieron a hacerlo en 2016 y 2017, con el Paro Cívico por la Salvación y la Dignidad del Chocó. Una y otra vez han intentado exigir la plena garantía de sus derechos.

El sismo no solo abrió las grietas de la tierra del Chocó: destapó heridas antiguas, memorias de abandono y deudas históricas que siguen esperando respuesta. Pero si algo nos ha enseñado este territorio de selva, mar y río, es que la dignidad no se derrumba.

¿Cómo se hará la implementación en territorio?

La capacidad colectiva como activo

El trabajo colectivo está en el espíritu del Chocó, es su manera propia y ancestral de organizar la vida y la obra. La mano cambiada y el convite organizan la construcción y la cosecha. Los consejos comunitarios de comunidades negras y los cabildos indígenas administran territorio, toman decisiones y median conflictos. Las juntas de acción comunal, los comités de agua y las organizaciones de mujeres operan donde el servicio público no llega. Y frente a la pérdida existe un repertorio propio: los alabaos y los gualíes son la manera en que estas comunidades han procesado la muerte colectivamente durante generaciones.
Esa capacidad no es folclor: es lo que hace viable el modelo. Este programa no contrata una constructora que llegue de afuera. Entrega materiales y asistencia técnica a familias y comunidades que ya saben construir en su territorio, con maestros de obra formados, que son del Chocó. En un departamento donde el material entra por río y mar, la mano de obra local no es una concesión simbólica: es la única logística que funciona.

Resiliente, fuerte, sismorresistente

Quibdó, la capital del Chocó, está clasificada en zona de amenaza sísmica alta y su paisaje está compuesto principalmente por construcciones de casas de madera elevada (palafitos), mampostería, bloque o ladrillo sin confinar y estructuras que carecen de normas antisísmicas.

Esta estrategia busca armonizar la cultura popular y tradicional del Chocó, con las normas y requisitos de construcción sismorresistente para viviendas seguras y duraderas.

Las poblaciones rurales y los resguardos indígenas están construidos en madera, con viviendas adaptadas a la selva húmeda y a la prácticas culturales, algo que debe mantenerse y reconstruirse, ahora con mayor seguridad y criterios técnicos, pero con las manos de los grandes maestros que son sus pobladores.

Una región que entiende la naturaleza y sus ritmos

Chocó es uno de los lugares del mundo donde más llueve. La naturaleza marca su ritmo sin estaciones. Así, no hay temporada seca de obra: la humedad permanente, las crecientes, las mareas y los ríos que hacen las veces de carretera, determinan cómo se construye, con qué materiales y en cuánto tiempo.

Esta estrategia busca que la recuperación de las viviendas responda a esas condiciones propias del territorio: cubiertas con buena pendiente y aleros, manejo de aguas alrededor de la casa y madera tratada, pisos elevados, para que lo que se construya hoy permanezca mañana.

Chocó se reconstruye con su gente

La experiencia internacional en recuperación de vivienda muestra que los mejores resultados se obtienen cuando las propias familias lideran la reconstrucción y reciben, además del apoyo material, asistencia técnica y fortalecimiento de capacidades; y que cuando los recursos fluyen únicamente hacia contratistas externos, la reconstrucción aporta poco a la economía local. El modelo de la campaña sigue ese camino: materiales, evaluación técnica, maestros de obra del propio Chocó, formados, y un registro territorial de quienes quedan capacitados. La comunidad no es beneficiaria del proceso: es quien reconstruye.
Una institucionalidad local fortalecida.

El terremoto no creó la debilidad institucional del Chocó: la volvió visible. Que las mismas exigencias de 1987 —agua potable, alcantarillado, telecomunicaciones, vías— siguieran vigentes tres décadas después no es un problema de voluntad ciudadana, sino de capacidad institucional.

Por eso la campaña se propone un segundo resultado, además del techo: que las instituciones y organizaciones locales queden más fuertes para atender necesidades sistémicas y estructurales.

¿Quiénes están detrás de esta colaboración?

Esta iniciativa combina arraigo chocoano, respaldo institucional público, rigor financiero y capacidad técnica y logística para operar donde no llega la carretera.
Los recursos tienen destinación específica, expediente por hogar, criterios públicos de priorización, auditoría independiente y un tablero público de seguimiento; las familias no reciben dinero, sino los materiales de una solución técnicamente evaluada, con pago directo al proveedor. Ninguna organización concentra la cadena completa —cada una responde ante las demás— y la reconstrucción la ejecutan proveedores, maestros de obra y comunidades del propio Chocó.

Dicha implementación en territorio con proyección a mediano y largo plazo, será ejecutada por Progresa Chocó, Fundación Bancolombia y Fundación Mi Sangre.

Los recursos llegan de todo el país y del exterior, y a través del trabajo conjunto y alianzas entre lo privado, público, personas, colectivos, pero la reconstrucción e inversión será en el territorio apoyado por los mismos territorios, reactivando la economía local de cada región afectada.

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