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Abbygail Jaramillo: Defender la naturaleza en Ecuador: cómo una joven abogada lucha por la justicia ambiental.

Los40
30/03/2026

Cuando las historias no solo inspiran, también despiertan conciencia

En Un Café con Saufy hay conversaciones que no se quedan en palabras, sino que dejan preguntas dando vueltas. Historias que no buscan agradar, sino generar algo más profundo: conciencia. Esta vez, el diálogo nos lleva a un punto donde hablar de medio ambiente ya no es una opción, sino una urgencia que atraviesa la vida cotidiana, las decisiones políticas y el futuro de todos.

En ese cruce aparece Abygail Jaramillo, una joven Abogada Galapagueña que ha decidido que su profesión no será neutral. Su camino no se ha construido desde la comodidad, sino desde la convicción de que no puede existir justicia social sin justicia ambiental.

De Galápagos al país: una mirada que entiende lo que está en juego.

Crecer en Galápagos no solo marcó su origen, sino también su forma de entender el mundo. Desde ahí, la naturaleza no es un paisaje lejano ni un concepto abstracto, sino parte esencial de la vida. Sin embargo, esa cercanía también le permitió reconocer una realidad incómoda: muchas decisiones que afectan directamente a los territorios se toman sin escuchar a quienes viven en ellos.
A partir de esa experiencia, su visión se transformó. Comprendió que los problemas ambientales no son aislados, sino que están profundamente conectados con los derechos humanos, la participación ciudadana y la forma en la que se construye la democracia. Ese entendimiento no solo marcó su pensamiento, sino que definió el camino que decidió seguir.

El derecho como herramienta para defender el medio ambiente en Ecuador.

Elegir el derecho fue, para Abbygail, una decisión estratégica. En lugar de quedarse en la crítica, decidió prepararse para intervenir en los espacios donde realmente se toman decisiones. Entendió que la defensa del medio ambiente en Ecuador requiere algo más que intención: exige conocimiento, criterio y la capacidad de sostener una postura frente a estructuras complejas.
En este contexto, su formación se ha convertido en una herramienta para cuestionar procesos, visibilizar problemáticas y defender tanto a la naturaleza como a las comunidades que dependen de ella. Porque cuando se vulnera el territorio, también se vulneran derechos fundamentales.

Salir de casa, enfrentar la realidad y sostener la convicción.

Dejar Galápagos para vivir en Quito implicó un cambio profundo, no solo en términos geográficos, sino también personales. Adaptarse a una ciudad con dinámicas distintas, enfrentar nuevas realidades y sostenerse de manera independiente formaron parte de un proceso que puso a prueba su carácter.
Además, esta etapa significó enfrentarse a contextos donde persisten desigualdades, inseguridad y dinámicas que limitan la participación real de las mujeres en espacios de decisión. Sin embargo, lejos de detenerla, estos desafíos reforzaron su autonomía y su determinación de seguir adelante con aquello en lo que cree.

Lago Agrio: cuando la crisis ambiental tiene rostro humano.

Uno de los momentos más impactantes en su trayectoria ocurrió en Lago Agrio, donde pudo conocer de cerca la realidad de comunidades afectadas por la contaminación petrolera. Lejos de los discursos, lo que encontró fueron historias reales: personas viviendo junto a mecheros, expuestas diariamente a gases tóxicos que afectan su salud y su calidad de vida.

Entre esos testimonios, uno marcó especialmente su perspectiva; el de una mujer que había sufrido múltiples abortos espontáneos debido a la contaminación. Este tipo de experiencias evidencian que la crisis ambiental no es solo un problema ecológico, sino una situación que impacta directamente en la vida, la salud y la dignidad de las personas.
Decisiones que se toman lejos del territorio: una deuda pendiente.

En muchos de los conflictos ambientales que atraviesa Ecuador, existe un patrón que se repite: las decisiones se toman lejos del territorio y, en consecuencia, lejos de las realidades que estas afectan. Esta desconexión no solo limita la comprensión de los impactos, sino que también debilita la participación de las comunidades, que muchas veces ven cómo su voz queda relegada frente a intereses externos. Desde esta perspectiva, Abbygail plantea la necesidad de replantear los procesos de toma de decisiones, integrando el conocimiento local, el respeto por la voluntad colectiva y una visión que entienda que el territorio no es un recurso, sino un espacio de vida.

Justicia ambiental en Ecuador: una urgencia que no puede esperar.

Hablar de justicia ambiental en Ecuador implica reconocer un contexto complejo, marcado por el cambio climático, la explotación de recursos naturales y la falta de decisiones sostenibles a largo plazo. Fenómenos como el deshielo de glaciares, las sequías y las inundaciones ya son parte del presente, afectando a comunidades enteras. Frente a esto, Abbygail plantea una reflexión clave: el problema no es solo lo que se decide, sino cómo se decide. La falta de escucha, la priorización de intereses inmediatos y la ausencia de una visión integral continúan reproduciendo modelos que afectan tanto al medio ambiente como a la sociedad.

Entre el activismo y la acción: el desafío de generar cambios reales.

Si bien el activismo ha sido clave para visibilizar problemáticas ambientales, el verdadero desafío está en transformar esa visibilidad en cambios concretos. Para Abbygail, no basta con denunciar o generar conversación; es necesario incidir en los espacios donde se construyen las políticas públicas y se definen las reglas del juego. Esto implica preparación, organización y una participación constante que permita pasar del discurso a la acción. En ese equilibrio entre activismo y gestión se encuentra la posibilidad de generar transformaciones sostenibles, capaces de enfrentar estructuras que durante años han priorizado el beneficio inmediato sobre el bienestar colectivo.

El rol de los jóvenes en la defensa del medio ambiente

En este escenario, el papel de los jóvenes se vuelve fundamental. Lejos de asumir una postura pasiva, Abbygail sostiene que las nuevas generaciones tienen la capacidad —y la responsabilidad— de incidir en los cambios que el país necesita.

Desde la educación ambiental hasta la participación política y comunitaria, cada acción suma. Sin embargo, insiste en que el activismo debe ir acompañado de conocimiento y organización, ya que solo así es posible enfrentar estructuras que históricamente han priorizado el beneficio económico sobre el bienestar colectivo.
Una historia que va más allá de lo individual.

Más allá de su trayectoria personal, la historia de Abbygail Jaramillo refleja un cambio más amplio: el de una generación que empieza a cuestionar, a involucrarse y a exigir nuevas formas de tomar decisiones.

En ese sentido, su voz no representa solo una experiencia individual, sino una forma distinta de entender el compromiso con el entorno. Una forma que no separa la naturaleza de la vida humana, sino que las reconoce como parte de un mismo equilibrio.

Porque, al final, la pregunta ya no es si debemos actuar, sino cuánto tiempo más podemos permitirnos no hacerlo.

El futuro no se espera, se defiende.

Frente a un contexto marcado por crisis ambientales cada vez más evidentes, la idea de esperar a que las soluciones lleguen resulta cada vez más lejana. Para Abbygail, el futuro no es un escenario abstracto, sino una construcción que depende de las decisiones que se toman hoy. Defender el medio ambiente, en este sentido, no es solo una causa, sino una responsabilidad que atraviesa generaciones. Porque cada acción, o cada omisión, define el tipo de país y de mundo que se está construyendo. Y entender eso implica asumir que proteger la naturaleza no es una opción, sino una forma de defender la vida misma.
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Abby Jaramillo: IG: @abbygail_jaramillo

Por Saufy – LOS40 Ecuador

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