Artículo

¿Tu hijo usa ChatGPT? La IA ya forma parte de su día a día y ahora el reto es aprender a usarla con seguridad

Los40
28/08/2026

ChatGPT incorpora nuevas protecciones y controles para adolescentes de 13 a 17 años. ESET analiza qué cambia para los jóvenes y qué deberían conocer las familias sobre el uso de inteligencia artificial.

Preguntarle algo a ChatGPT, pedirle ayuda con una tarea, buscar ideas para una exposición o intentar entender un tema complicado ya forma parte de la rutina de muchos jóvenes.

La inteligencia artificial dejó de ser algo lejano o exclusivo de expertos. Hoy puede acompañar a un adolescente mientras estudia, crea contenido, resuelve dudas o simplemente conversa. Y precisamente ahí aparece una pregunta cada vez más importante para las familias: ¿qué tan segura puede ser una inteligencia artificial cuando quien está del otro lado de la pantalla es un menor de edad?

OpenAI presentó ChatGPT for Teens, una experiencia dirigida a usuarios de entre 13 y 17 años que incorpora medidas adicionales de seguridad, herramientas para padres y funciones orientadas al aprendizaje.

El objetivo es sencillo de entender: que los adolescentes puedan aprovechar las ventajas de la inteligencia artificial, pero con mayores límites frente a contenidos o conversaciones que podrían no ser apropiados para su edad.

Desde ESET Latinoamérica señalan que esta discusión cobra especial importancia porque la IA está ocupando cada vez más espacio en actividades tan cotidianas como estudiar, buscar información o comunicarse.

No se trata únicamente de bloquear contenido

Entre las nuevas medidas se incluyen protecciones frente a conversaciones relacionadas con violencia gráfica, conductas peligrosas, contenido sexual, problemas asociados con la imagen corporal y situaciones de autolesión.

Pero la seguridad de un adolescente frente a una inteligencia artificial va más allá de impedir que aparezca determinado contenido.

También importa cómo conversa la IA con el joven, qué tipo de respuestas ofrece y hasta dónde puede llegar esa interacción.

Uno de los riesgos es que un adolescente llegue a sentir que está conversando con alguien que realmente lo comprende, tiene emociones o puede reemplazar el consejo de una persona cercana.

Aunque una inteligencia artificial puede responder de manera muy natural, sigue siendo una tecnología.

Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica, advierte que hacer más segura la IA para los jóvenes también implica establecer límites claros y recordar que estas herramientas no reemplazan las relaciones, la orientación ni el apoyo de personas reales.

Los padres pueden poner límites, pero no leer las conversaciones

Otro de los cambios importantes está relacionado con los controles parentales.

Los padres, madres o tutores pueden vincular su cuenta con la del adolescente para configurar determinadas opciones de seguridad y establecer límites de uso.

Por ejemplo, pueden definir horarios de silencio o ajustar algunas funciones relacionadas con el estudio. En situaciones consideradas de alto riesgo, el sistema también puede generar alertas para los responsables.

Sin embargo, existe un límite importante: los padres no pueden ingresar a revisar las conversaciones de sus hijos.
La intención es ofrecer herramientas que ayuden a acompañar el uso de la inteligencia artificial sin convertirla en un sistema de vigilancia.

¿ChatGPT haciendo la tarea? La idea es que ayude a aprender, no solo a responder

Probablemente una de las mayores preocupaciones de padres y docentes sea la misma: si un estudiante puede pedirle directamente la respuesta a una inteligencia artificial, ¿realmente está aprendiendo?

ChatGPT for Teens incorpora funciones pensadas precisamente para enfrentar ese escenario.

El Modo Estudio busca que la herramienta no entregue únicamente una respuesta terminada, sino que acompañe al estudiante mediante preguntas, explicaciones y pasos que le permitan llegar a comprender el tema.

Incluso, cuando el sistema identifica que el adolescente intenta obtener solamente una respuesta directa para una tarea, puede orientar la conversación hacia esta modalidad.

También se pueden establecer Horas de Estudio, períodos en los que determinadas conversaciones comienzan directamente bajo este enfoque educativo.

En otras palabras, la propuesta intenta cambiar el clásico “dame la respuesta” por un “ayúdame a entender cómo llegar a ella”.

El verdadero desafío empieza fuera de la pantalla

Por más controles que existan, ninguna herramienta puede eliminar completamente los riesgos.

La propia OpenAI reconoce que ningún sistema de inteligencia artificial es perfecto. Por eso, las medidas tecnológicas necesitan complementarse con acompañamiento de padres, docentes y adultos responsables.

Y existe otro punto que no debería pasar desapercibido: para un adolescente, ChatGPT puede convertirse en mucho más que un buscador.

Está disponible a cualquier hora, responde inmediatamente y puede mantener conversaciones extensas. Esa facilidad puede hacer que algunos jóvenes comiencen a atribuirle características humanas o a generar una conexión emocional con la herramienta.

Por eso es importante enseñarles desde temprano que una IA puede ayudar a estudiar, explicar un concepto o despertar nuevas ideas, pero no debería reemplazar una conversación con familiares, profesores, amigos o profesionales cuando necesitan orientación o apoyo.

La pregunta ya no es si los adolescentes utilizarán IA

La inteligencia artificial continuará formando parte de la educación, el entretenimiento y la vida cotidiana.

Por eso, la discusión probablemente ya no debería centrarse únicamente en “¿deberían los adolescentes usar ChatGPT?”, sino en una pregunta más útil: ¿estamos enseñándoles a utilizarlo de forma segura, crítica y consciente?

Las nuevas protecciones, los controles familiares y las herramientas educativas representan avances, pero no sustituyen la conversación en casa ni la educación digital.

Desde ESET destacan que las medidas de seguridad y privacidad deberían evolucionar al mismo ritmo que estas tecnologías y formar parte de ellas desde su diseño, especialmente cuando están dirigidas a niños y adolescentes.

Porque mientras la inteligencia artificial aprende a convivir con una nueva generación de usuarios, familias y escuelas también enfrentan un desafío: enseñar a los jóvenes que aprovechar la tecnología no significa confiar ciegamente en ella.

La IA puede ser una gran aliada para aprender. El reto está en que también aprendamos a ponerle límites.

Comentarios