¿Sabías que hablar sobre el suicidio puede ayudar a prevenirlo?
Hablar sobre el suicidio también es una forma de prevención. Durante mucho tiempo, este tema ha estado rodeado de silencio, miedo y estigmas, pero ignorarlo no hace que desaparezca. Por el contrario, reconocer que una persona puede estar atravesando una crisis emocional y abrir espacios seguros para conversar puede ser el primer paso para que reciba ayuda.
El suicidio es un problema de salud pública complejo que puede estar relacionado con diferentes factores psicológicos, sociales y personales. No existe una única causa ni una explicación que pueda aplicarse a todas las personas. Una crisis, una pérdida, un problema de salud mental, situaciones de violencia, aislamiento o diferentes circunstancias de vida pueden aumentar la vulnerabilidad, especialmente cuando la persona siente que no encuentra una salida.
Uno de los mayores desafíos está en identificar el sufrimiento que no siempre es visible. Una persona puede continuar trabajando, estudiando, saliendo con amigos o incluso sonriendo mientras atraviesa una crisis profunda. Por eso, asumir que alguien está bien únicamente porque mantiene una apariencia alegre puede impedir que quienes están a su alrededor reconozcan que necesita acompañamiento.
Existen señales de alerta que merecen atención, especialmente cuando aparecen varias al mismo tiempo o representan un cambio importante en el comportamiento habitual. Hablar de desesperanza o de no querer continuar, aislarse de familiares y amigos, presentar cambios marcados en el estado de ánimo, despedirse de personas importantes, perder interés en actividades habituales o buscar formas de hacerse daño son señales que no deben ser ignoradas.
La prevención comienza muchas veces con algo tan sencillo como preguntar: “¿Cómo estás?” o “¿Cómo te estás sintiendo?”. Escuchar sin juzgar, permitir que la persona hable y tomar en serio aquello que está expresando puede ayudar a disminuir el aislamiento. Preguntar directamente si está pensando en hacerse daño no provoca el suicidio; por el contrario, puede abrir una conversación necesaria y permitir identificar que existe un riesgo.
¿Cómo podemos ayudar a prevenir una crisis?
1. Escuchar sin juzgar: dejar que la persona hable y evitar frases que minimicen lo que siente.
2. Tomar las señales en serio:si expresa que no quiere vivir o que podría hacerse daño, no asumir que simplemente busca llamar la atención.
3. Acompañar:una persona en riesgo no debería enfrentar sola una crisis.
4. Buscar ayuda profesional:contactar a psicólogos, psiquiatras o servicios de emergencia según la gravedad de la situación.
5. Reducir el acceso a medios con los que pudiera hacerse daño, especialmente cuando existe un riesgo inmediato.
6. Mantener el acompañamiento:pedir ayuda profesional es importante, pero el apoyo de familiares y personas cercanas también puede ser fundamental durante el proceso.
En Quito existen diferentes alternativas para buscar atención. Entre ellas se encuentran servicios especializados de salud mental como el Centro Ambulatorio Especializado de Salud Mental San Lázaro y el Hospital Psiquiátrico Julio Endara. También existen hospitales y centros de salud que cuentan con profesionales de psicología y psiquiatría dentro de la red pública.
Para quienes necesitan orientación durante una crisis de salud mental, existe la línea 171, opción 6, destinada a brindar atención y orientación en salud mental. Si existe un riesgo inmediato para la vida o una emergencia, se debe llamar al 911 o acudir al servicio de emergencias más cercano.
También es importante entender que acompañar a alguien no significa tener todas las respuestas. Un familiar, amigo o compañero de trabajo no tiene que convertirse en terapeuta. Su papel puede ser escuchar, permanecer cerca, ayudar a buscar atención profesional y evitar que la persona atraviese sola un momento de riesgo.
El suicidio no debería convertirse en una conversación que aparece únicamente después de una tragedia. Necesitamos aprender a preguntar, a escuchar y a mirar más allá de lo que una persona muestra hacia afuera. Una sonrisa no siempre significa que todo está bien, y guardar silencio no significa que no exista sufrimiento. Hablar de salud mental con empatía puede contribuir a romper el estigma y acercar a las personas a la ayuda que necesitan.
El suicidio es un asunto demasiado importante para pasar desapercibido. Por eso es tan importante preguntar a las personas cómo están, cómo se sienten y darles un espacio en el que puedan hablar sin miedo a ser juzgadas. A veces alguien guarda en su corazón y en su mente cosas que nunca ha podido contarle a nadie. No nos dejemos engañar por una sonrisa o por la imagen de una persona siempre alegre: detrás de ella también puede existir un dolor que no conocemos.
Tengamos un poco más de empatía y aprendamos a acompañarnos los unos a los otros. Si estás atravesando un momento así, PIDE AYUDA y si alguna vez tienes la oportunidad de hablar conmigo, quiero que sepas que estoy dispuesto a escucharte. Si tú o alguien que conoces está en peligro inmediato, llama al 911. Para atención en crisis de salud mental, comunícate al 171, opción 6. Pedir ayuda no es una señal de debilidad; es un paso importante para no enfrentar este momento a solas.
Escrito Por:
Yadira Cobos
@yadi.beth