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¿Sabías que Corea del Sur es uno de los primeros países que se preocupan por el desperdicio de los alimentos?

Los40
05/08/2026

Mientras en gran parte del mundo toneladas de alimentos terminan cada día en los vertederos, Corea del Sur ha logrado darle un giro a este problema ambiental. Gracias a un sistema de gestión de residuos implementado durante las últimas décadas, el país asiático recicla alrededor del 95 % de los desechos alimentarios, posicionándose como uno de los referentes internacionales en el aprovechamiento de residuos orgánicos.

Sin embargo, este resultado no se consiguió de la noche a la mañana. A principios de la década de 1990, Corea del Sur reciclaba apenas una pequeña parte de los restos de comida que generaba su población. El crecimiento acelerado de las ciudades, la escasez de espacio para nuevos rellenos sanitarios y el aumento del consumo hicieron evidente la necesidad de transformar la manera en que se manejaban estos residuos.

Como parte de esa estrategia, el Gobierno prohibió en 2005 que los desperdicios de alimentos fueran enviados directamente a los vertederos. Años más tarde, estableció la obligación de separar los residuos orgánicos del resto de la basura doméstica. Desde entonces, los ciudadanos deben depositar los restos de comida en recipientes o bolsas especiales destinadas exclusivamente para este tipo de desechos.

En ciudades como Seúl, el proceso está apoyado por la tecnología. Muchos edificios cuentan con contenedores inteligentes que identifican al usuario mediante una tarjeta electrónica y pesan automáticamente la cantidad de residuos depositados. El costo del servicio depende del peso registrado, por lo que quienes generan más desperdicios también pagan más por su recolección.

Este modelo ha motivado a miles de familias a modificar sus hábitos diarios. Planificar mejor las compras, aprovechar los alimentos antes de que se dañen y reducir las sobras se ha convertido en una práctica habitual. Además, como los residuos orgánicos contienen una alta cantidad de agua, muchas personas los escurren antes de desecharlos para disminuir su peso y reducir el valor que deberán pagar.

Una vez recolectados, estos residuos no terminan en un basurero. Son trasladados a plantas especializadas donde reciben diferentes tratamientos para transformarse en compost utilizado en la agricultura, alimento para animales, biogás e incluso biocombustibles. De esta manera, los restos de comida adquieren una nueva utilidad y se reduce significativamente el impacto ambiental asociado a los vertederos.

Especialistas en sostenibilidad coinciden en que el éxito de este sistema no radica únicamente en el uso de tecnología. También ha sido clave la implementación de políticas públicas, campañas permanentes de educación ambiental y la participación activa de la ciudadanía, factores que han permitido convertir el reciclaje de residuos orgánicos en un hábito cotidiano.

La experiencia de Corea del Sur demuestra que combatir el desperdicio de alimentos requiere un esfuerzo conjunto entre gobiernos y ciudadanos. Su modelo evidencia que, con normas claras, innovación y compromiso social, es posible reducir el impacto ambiental de los residuos y avanzar hacia un sistema más eficiente, donde incluso aquello que parecía basura puede convertirse en un recurso valioso para el futuro.

Escrito Por:
Yadira Cobos
@yadi.beth

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