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La canción de los Mundiales que cambió la historia: cómo la música se volvió parte del fútbol

Los40
11/06/2026

Hoy parece imposible imaginar una Copa del Mundo sin una canción oficial sonando en todas partes. En redes sociales, en los estadios, en reuniones con amigos, en videos de celebraciones y hasta semanas después de terminado el torneo. Pero hubo un tiempo donde los Mundiales eran solo fútbol y la música todavía no tenía ese papel protagonista que conocemos hoy.

La historia comenzó mucho antes de que existieran las plataformas digitales o las canciones virales. Con el paso de las décadas, el fútbol dejó de ser únicamente un evento deportivo y empezó a convertirse en una experiencia cultural que reunía emociones, países e identidades. Ahí apareció una pregunta que terminaría cambiando todo: ¿cómo hacer que un Mundial se sienta incluso fuera del estadio?

La respuesta fue la música.

Poco a poco comenzaron a aparecer canciones relacionadas con los torneos, pero durante muchos años eran piezas que acompañaban el evento más que formar parte de él. Todo empezó a transformarse cuando los organizadores entendieron que una canción podía convertirse en el recuerdo emocional de una Copa del Mundo.

Y entonces llegó 1998.

Ese año el Mundial se celebró en Francia y apareció una canción que marcaría un antes y un después: The Cup of Life, interpretada por Ricky Martin.

Desde el primer momento tenía algo diferente. Era energética, tenía una mezcla de ritmos latinos con sonido internacional y una frase imposible de olvidar. Lo que nadie esperaba era que terminaría convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos musicales ligados al deporte.

De repente la canción empezó a sonar en radios de todo el planeta. Personas que ni siquiera seguían el fútbol comenzaron a conocerla y a cantarla. El Mundial ya no se veía solo en televisión: también se escuchaba.

Ese éxito cambió para siempre la relación entre música y fútbol.

Después llegaron himnos que también dejaron huella. Uno de los casos más recordados ocurrió en 2010 cuando Shakira lanzó Waka Waka (This Time for Africa) para el Mundial de Sudáfrica. La canción se convirtió en un fenómeno global y terminó siendo una de las más exitosas en la historia de las Copas del Mundo.

Años más tarde aparecieron temas como We Are One y Hayya Hayya, demostrando que las canciones mundialistas ya eran una tradición imposible de separar del torneo.

Lo interesante es que estas canciones logran algo que pocos eventos consiguen: unen personas de diferentes idiomas y países bajo una misma emoción.

Porque cuando escuchas una canción mundialista no solo recuerdas un gol.

Recuerdas dónde viste el partido, con quién celebraste, qué jugador te emocionó y cómo se sintió ese momento.

La música terminó convirtiéndose en la memoria emocional del fútbol.

Y probablemente eso nunca vuelva a cambiar.

En LOS40 vivimos cada Mundial con la misma intensidad dentro y fuera de la cancha porque sabemos que algunas canciones duran unos meses, pero otras terminan convirtiéndose en la banda sonora de generaciones enteras.

Escrito por:
Chantal Zubía

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